UPyD, una realidad a pesar de sus pesares
ANALISIS quasi OBJETIVO de la realidad balear de UPyD en http://maiorica.balearweb.net/post/57868. Manel disecciona con fina lógica y mejor bisturí una realidad balear en la que no termina de -anclarse- UPyD, precisamente por -anclarse- donde no debe. SCmaiorica | 29 Setembre, 2008 01:42
En pocos meses la formación política UPyD, liderada por Rosa Díez, ha conseguido hacerse un hueco en el panorama político. Más que por la formación en sí (con la que discrepo en bastantes temas), es una buena noticia que un partido de nuevo cuño haya logrado hacerse un hueco en un panorama político anquilosado por el bipartidismo y la partitocracia, además de estar tremendamente condicionado por la influencia (o casi intervencionismo) de grandes medios de comunicación.
Es muy positivo que casi toda su militancia carezca de experiencia política, y sean ellos quienes han levantado el partido en pocos meses. Una clase política nueva y vocacional, ya que ingresó en un partido sin aspiraciones de gobierno. Contrasta con el excesivamente burocratizado engranaje de los grandes partidos, que favorece la dedicación y el ascenso como antiguamente se daba en el ejército: por antigüedad y no por valía personal. Da la sensación de que las juventudes de los grandes partidos son una gran cantera de funcionarios políticos. Paradójicamente son políticos de viejo cuño los que han promovido UPyD y quienes ahora la rigen, sin que se aviste el relevo definitivo a sus jóvenes bases para dar el salto cualitativo esperado.
También UPyD viene a llenar un vacío ideológico huérfano desde hace años. Mientras el eje derecha-izquierda mantiene su protagonismo, el eje territorial entre los nacionalismos autonómicos y el español no ha tenido la misma equidad. Compartido hasta la fecha por los dos grandes partidos, la formación prioriza la idea de España por encima de ideologías. Es tarea difícil convencer de que otra España es posible (porque supongo que se trata de eso), de acuerdo con la sociedad moderna y avanzada que somos, algo difícil de creer viendo la casta política que tenemos. Una España por encima de prejuicios, patriotismos románticos atávicos, de actitudes primitivas e intereses varios, que embrutecen cualquier debate sereno sobre la cuestión.
También UPyD viene a llenar un vacío ideológico huérfano desde hace años. Mientras el eje derecha-izquierda mantiene su protagonismo, el eje territorial entre los nacionalismos autonómicos y el español no ha tenido la misma equidad. Compartido hasta la fecha por los dos grandes partidos, la formación prioriza la idea de España por encima de ideologías. Es tarea difícil convencer de que otra España es posible (porque supongo que se trata de eso), de acuerdo con la sociedad moderna y avanzada que somos, algo difícil de creer viendo la casta política que tenemos. Una España por encima de prejuicios, patriotismos románticos atávicos, de actitudes primitivas e intereses varios, que embrutecen cualquier debate sereno sobre la cuestión.

Sin embargo, UPyD ha tenido que aceptar las reglas del perverso juego mediático para poder sobrevivir: su estrategia de acción ha estado condicionada por los medios que le dan cobertura informativa. Es bien sabido que una fuerza política no es nadie si no sale en los medios; lo malo viene cuando éstos acaban condicionando la propia trayectoria de la formación (como así ha sido con el PP durante años) hasta convertirla en un juguete más del cuarto poder.
Me sorprendía que, durante la campaña electoral, todas las críticas y puyas de UPyD fuesen dirigidas al gobierno, mientras la oposición no recibía apenas un cachete por su falta de propuestas alternativas y crispación continua (algo tan evidente, que me desesperaba). Cuando la línea editorial de estos medios cambió, UPyD también equilibró las críticas a ambos partidos. Tal vez esto finalmente le restase votos, al simplificar aparentemente su mensaje a un rencor personal de Rosa Díez hacia Zapatero y redujese su papel a un populismo al servicio oportunista de panfleteros y predicadores varios.
Su programa también se ha visto afectado: a pesar de propuestas tan respetables como defender un referéndum para la autodeterminación del Sáhara, plantear una reforma de la ley electoral o racionalizar el funcionamiento político-administrativo del Estado a múltiples niveles, la formación ha priorizado la defensa del castellano al nivel de monotema, a rebufo de los medios que le dan apoyo. Por ejemplo, el famoso Manifiesto que UPyD apoyaba ha estado en el candelero en tanto lo sostuvo un periódico, hasta que éstos se cansaron y buscaron otra campaña para vender diarios. Parecía que no tuviesen otra cosa de qué hablar.
Todo esto ha banalizado el mensaje de UPyD como esperanza para la regeneración de la vida política. Eso sí: igual que UPyD ha recibido un trato especialmente atento por unos, ha sido exageradamente desdeñada por otros. Como muchas otras formaciones actuales o pasadas, por desgracia.

A nivel balear, su implantación fue un éxito logrando más de 3100 votos y convertirse en la quinta fuerza en las islas. A primera vista su crecimiento se ha basado más en votantes del PP que del PSOE, a juzgar por los resultados, y sin contar a nuevos votantes. Pero no es una buena señal. Gran parte del conservadurismo balear carece de ideología propia y vota por mantener el statu quo de poder: un votante difícilmente captable por una formación minoritaria y programática como UPyD.
En cambio, la minoría conservadora con mayor poso ideológico (escasa en votos, pero dominante en los medios) sí ha sintonizado con UPyD... pero se sustenta en proclamas y comportamientos muy poco democráticos, caracterizados por la demagogia, el insulto y la infamia. Atraer a este tipo de electorado puede ser, a la larga, muy contraproducente para su crecimiento.

Aunque hay que decir que su coordinador territorial en las islas ha hecho gala de una tarea divulgativa muy correcta y argumentada. Se podrá asentir o discrepar de sus tesis; pero siempre desde la voluntad de diálogo, la razón y el intercambio de ideas. No puedo decir lo mismo de algunos de sus líderes estatales, cuyo currículum político es más bien una losa que atenaza y amarga su discurso. Tampoco de muchos políticos baleares, todo hay que decirlo, acostumbrados al monólogo y a la impunidad.
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